Ya has vivido el pasado. Y aprendiste de él. O quizás no y aún puedes hacerlo. Si quieres, claro. El pasado nos deja valiosas lecciones de gratitud, nos deja experiencias y nos permite aprender. Por eso es bueno reflexionar y reconocer aquello que produjo el resultado esperado y aquello que produjo un resultado distinto al esperado.
El pasado nos hace ser quienes somos en el presente
Aceptarlo es aceptarnos y comprendernos a nosotros mismos.
Claro que todo eso que aprendemos puede que no nos sirva de nuevo. Sirvió en ese momento, pero a lo mejor ya no sirve más. Porque cada etapa de la vida es como un laberinto y cada laberinto tiene una salida distinta, y eso es precisamente lo que lo hace interesante, y divertido. Y por mucho que intentemos aplicar el mismo mapa del laberinto anterior, incluso en la misma situación, puede que ya no funcione. Y no entendemos nada. Y volvemos a
ver la vida en blanco y negro.
Aprender a desaprender

Así que te recomiendo aprender a desaprender aquello que has aprendido pero que ya no te sirve.
Sí, eso mismo, desaprender.
Porque todo ese tiempo que intentas salir del laberinto nuevo con el mapa antiguo es tiempo que no disfrutas del nuevo laberinto. Y te estás perdiendo la parte divertida.
Puede que te de miedo. Y puede que entonces, buscando esa sensación de seguridad que todos anhelamos, intentes aferrarte a tu laberinto actual. Porque ya te sabes el camino y eso te proporciona esa sensación de seguridad. Y nos lo creemos. Y nos convencemos que es la mejor opción, quedarnos así, como estamos, con nuestra seguridad.
Porque aquello que nos pareció una experiencia negativa del pasado tendemos a recordarlo con más intensidad que aquello que recordamos como positivo. Es un mecanismo de autodefensa, para "evitarnos peligros". Y ese miedo es una señal excelente que puede ser muy útil si la identificamos a tiempo. Ese miedo nos indica que podemos crecer, que podemos brillar. Nos indica que estamos en el camino y que estamos avanzando. Y para eso hemos de desaprender el camino viejo.
Ese proceso de aprender-desaprender nos permitirá encontrar nuevas soluciones a cada laberinto de la vida. De esa forma, cambiamos un resultado "negativo" por un resultado distinto del esperado, y eso nos permite evolucionar y crecer. Nos permite brillar.
Deja en el laberinto del pasado los miedos del pasado
Porque al igual que pasaba con la salida del laberinto, los miedos que tuvimos en aquellas etapas pasadas no son del presente. O sencillamente no representan ya ningún peligro. Porque lo que nos asustaba de pequeños ya no nos asusta de adultos. Porque aquellos fantasmas del pasado, no sólo no dan miedo en el presente, sino que pueden convertirse en tus mejores aliados. Porque aprendiste de ellos.
Te aconsejo que los escribas en un papel. Sí, todos esos miedos del nuevo laberinto. Porque al verlos escritos empezarán a asustarte menos. No dejes ninguno sin escribir. Y ya sabes cómo sigue la historia...