ATRÉVETE A BRILLAR

Porque todos tenemos una luz propia en nuestro interior

ATRÉVETE A BRILLAR

Porque ya has comenzado tu camino

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8 de enero de 2012

Preso de tus prisas

El otro día descubrí esta escalera en Hamburgo y quise retratarla en foto. 

Observé como algunas personas subían y bajaban. Incluso yo mismo llevé la vista al principio de la escalera, para ver hacia dónde me llevaría. Y también miré al principio de la escalera, para ver donde empezaba.

Resulta curioso, tenía una escalera tan bonita frente a mi y mi vista se iba al principio o al final de ella, sin prestar atención a los detalles, a las formas, a la luz...

Y esto mismo nos ocurre muchas veces en nuestras vidas. La escalera de nuestras vidas tiene un principio (nuestro pasado) y un final (nuestro futuro). Y vivimos mirando al principio o al final de la escalera, es decir, recordando el pasado y planeando o anhelando el futuro. 

Me entraron prisas por subir o bajar. Y preso de esas prisas me estaba perdiendo lo bueno de la escalera.

Y por eso se nos olvida contemplar la escalera, que en nuestro ejemplo representa las cosas buenas que nos están sucediendo hoy, aquí y ahora. 

Atrévete a brillar...difrutando el presente de esta escalera. 

11 de diciembre de 2011

Desaprende el pasado. Vive el presente.

Ya has vivido el pasado. Y aprendiste de él. O quizás no y aún puedes hacerlo. Si quieres, claro. El pasado nos deja valiosas lecciones de gratitud, nos deja experiencias y nos permite aprender. Por eso es bueno reflexionar y reconocer aquello que produjo el resultado esperado y aquello que produjo un resultado distinto al esperado.

El pasado nos hace ser quienes somos en el presente

Aceptarlo es aceptarnos y comprendernos a nosotros mismos.

Claro que todo eso que aprendemos puede que no nos sirva de nuevo. Sirvió en ese momento, pero a lo mejor ya no sirve más. Porque cada etapa de la vida es como un laberinto y cada laberinto tiene una salida distinta, y eso es precisamente lo que lo hace interesante, y divertido. Y por mucho que intentemos aplicar el mismo mapa del laberinto anterior, incluso en la misma situación, puede que ya no funcione. Y no entendemos nada. Y volvemos a ver la vida en blanco y negro.

Aprender a desaprender

Así que te recomiendo aprender a desaprender aquello que has aprendido pero que ya no te sirve.

Sí, eso mismo, desaprender.

Porque todo ese tiempo que intentas salir del laberinto nuevo con el mapa antiguo es tiempo que no disfrutas del nuevo laberinto. Y te estás perdiendo la parte divertida.

Puede que te de miedo. Y puede que entonces, buscando esa sensación de seguridad que todos anhelamos, intentes aferrarte a tu laberinto actual. Porque ya te sabes el camino y eso te proporciona esa sensación de seguridad. Y nos lo creemos. Y nos convencemos que es la mejor opción, quedarnos así, como estamos, con nuestra seguridad.

Porque aquello que nos pareció una experiencia negativa del pasado tendemos a recordarlo con más intensidad que aquello que recordamos como positivo. Es un mecanismo de autodefensa, para "evitarnos peligros". Y ese miedo es una señal excelente que puede ser muy útil si la identificamos a tiempo. Ese miedo nos indica que podemos crecer, que podemos brillar. Nos indica que estamos en el camino y que estamos avanzando. Y para eso hemos de desaprender el camino viejo.

Ese proceso de aprender-desaprender nos permitirá encontrar nuevas soluciones a cada laberinto de la vida. De esa forma, cambiamos un resultado "negativo" por un resultado distinto del esperado, y eso nos permite evolucionar y crecer. Nos permite brillar.

Deja en el laberinto del pasado los miedos del pasado

Porque al igual que pasaba con la salida del laberinto, los miedos que tuvimos en aquellas etapas pasadas no son del presente. O sencillamente no representan ya ningún peligro. Porque lo que nos asustaba de pequeños ya no nos asusta de adultos. Porque aquellos fantasmas del pasado, no sólo no dan miedo en el presente, sino que pueden convertirse en tus mejores aliados. Porque aprendiste de ellos.

Te aconsejo que los escribas en un papel. Sí, todos esos miedos del nuevo laberinto. Porque al verlos escritos empezarán a asustarte menos. No dejes ninguno sin escribir. Y ya sabes cómo sigue la historia...