ATRÉVETE A BRILLAR

Porque todos tenemos una luz propia en nuestro interior

ATRÉVETE A BRILLAR

Porque ya has comenzado tu camino

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14 de noviembre de 2012

Si de verdad lo quieres



Hazlo
Vuelve a la carga
No te pares 
Sigue intentándolo
Aprende de aquellas veces que no funcionó
Evoluciona y suelta lastre
Porque el lastre sólo pesa, no aporta valor
Define tu objetivo, alto y claro
Y luego persíguelo
Porque los sueños corren deprisa
Pero tú corres más que ellos
Aunque a veces te parezca lo contrario
Sin excusas
Sin echar balones fuera

Porque el camino se ve diferente cuando se tiene un objetivo que cuando simplemente se camina

Atrévete a brillar...y sigue adelante

PS.- Profundo agradecimiento a Myriam, la autora de la foto, por cederla para este blog. Ella tiene un blog que os recomiendo visitar en imstatube.blogspot.com


8 de marzo de 2012

Los cuentos de Debla: el valor


Una nueva colaboración con Debla Caeiro, quien de nuevo nos trae un cuento, con el que queremos ilustrar el concepto del valor. Gracias Debla, por la ilusión que has puesto de nuevo en este cuento. Hoy este blog llevará tu firma.


Las nubes valientes (por Debla Caeiro)

Era invierno y caía la tarde. Jorge miraba a través de la ventana las nubes que amenazaban con lluvia en la montaña, allá a lo lejos.



- Papá, ¿de dónde vienen las tormentas?- preguntó.



- Mmm…vaya una pregunta hijo, preferiría que te lo explicara tu profesora en clase.- Le dijo mientras cogía una silla y se sentaba frente al pequeño.

- Las tormentas se originan por el choque de unas nubes contra otras.

- ¿Por un choque?, ¿de unas nubes contra otras? - repitió Jorge confuso.

- Así es hijo mío.

- Pero…Y las nubes papá, ¿No tienen miedo de chocar?.

- Bueno, pues en un principio todas las nubes son iguales y todas sienten miedo a lo desconocido, pero hay unas nubes más valientes que otras. 

-Entiendo. – Dijo Jorge sin comprender nada.

- Primero están las nubes corrientes, que no se cuestionan hacer otra cosa, más que dejarse llevar por el viento y agruparse unas junto con otras. 

Después están las nubes arriesgadas. Estas nubes recorren largas distancias y ven muchos lugares antes de desaparecer del todo. 

Y por último, están las nubes valientes.

-¿Las nubes valientes?. – preguntó Jorge.

- Sí. Estas nubes, no es que no sientan miedo, pero no se conforman con quedarse junto a las demás siguiendo las corrientes de aire. Las nubes valientes sueñan más alto que el resto, porque de alguna manera saben que si confían en ellas mismas, pueden alcanzar grandes logros.

- ¿Y como se quitan el miedo? 

-Para vencer su miedo, primero practican provocando pequeñas lluvias. Y después, cuando van cogiendo más seguridad, llegan a producir ¡¡ grandes tormentas!! con rayos tremendamente luminosos y truenos que se oyen en kilómetros a la redonda!! ¡¡Un verdadero espectáculo de la naturaleza!!

- ¡¡¡Waou!!- exclamó Jorge con los ojos muy abiertos.

- Date cuenta, que si no llega a ser porque estas nubes llegaron a vencer un día su miedo, hoy no sabríamos lo que es la lluvia.

Jorge se giró de nuevo hacia la ventana con su taza de chocolate caliente entre las manos, y fijó su mirada en la acumulación de nubes que se estaba formando en la sierra, allá a lo lejos. 


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¿Y tú?¿Qué tipo de nube quieres ser?

Puedes dejarte llevar por el viento, o ser arriesgado. Pero yo te animo a dejar a un lado tus miedos y atreverte. Estoy seguro que va a merecer la pena.

Atrévete a brillar...¡siendo valiente!


30 de enero de 2012

El camino más corto

Hace poco alguien me preguntó los motivos por los cuales intento ser tan positivo. Que no lo entendía. Quería saber para qué servía eso de centrarse en los talentos de uno mismo. "A mi siempre me han enseñado que hay que conocer los defectos que tenemos e intentar corregirlos", me dijo.

Así que le conté la siguiente historia:

"Tú quieres viajar desde Amsterdam hasta Berlín. Y el camino más corto es una línea recta." Y dibujé en una pizarra blanca de oficina dos puntos y una recta que los unía.

"Claro, que existen otras ciudades. No están exactamente en el camino. Podrías pasar por Munich. O por París. O por Roma. Parecen interesantes. Aunque es cierto que te harán llegar más tarde." Y nos paramos un rato a visualizar juntos ese mapa imaginario que yo había dibujado en la pizarra.


"Pues en esta historia Amsterdam representa tu situación actual. Lo que eres, lo que piensas, lo que haces. Y Berlín hacia donde quieres llegar. Tus sueños, tus ilusiones, tus metas."

"Y todas las ciudades que encuentras por el camino son tus miedos y tus defectos."

"Y tú puedes elegir" - le dije - "si quieres centrarte en las cosas positivas, en todo aquello que te acerca a tu objetivo, en aquello que te conduce a tus sueños y aquello que te hace brillar. O si por el contrario prefieres desviarte y visitar tus miedos, tus defectos y las cosas negativas." 

"Claro que es bueno conocer nuestros defectos, como parte de conocernos a nosotros mismos.  Porque sabemos que los defectos intentarán desviarnos o frenarnos. Pero toda la energía que inviertas en corregir tus defectos, no la estarás invirtiendo en potenciar tus virtudes."

"Y por eso cada mañana, cuando te mires en el espejo, puedes elegir si quieres ver a alguien camino de sus sueños o alguien parándose en sus defectos. Si quieres llevar a la oficina a alguien que va camino de sus metas o a alguien que está anclado en sus miedos. Si quieres sonreir o si prefieres ir serio. Si quieres ser positivo o no serlo. Depende de ti. De nadie más."

"En mis cincuenta años nadie me había dicho nada parecido. Y creo que ahora lo entiendo." Me dijo. Y me estrechó la mano, con una sonrisa que me costará tiempo olvidar.

Atrévete a brillar...por el camino más corto

NOTA: Esta conversación sucedió en la realidad, tal y como os la he contado, el día 26 de enero de 2012, en la ciudad holandesa de Drachten. Así mismo, recomiendo visitar todas las ciudades mencionadas en este post.